Abrazar la vida desde nuestro core
Por: Mtra. Ilse Kretzschmar

(Derechos reservados)
Primer Congreso Nacional de Core Energética
Tonalli, Edo. de México
Abril de 2007

¿Qué es la Core Energética, quién fue su creador y cómo llegó a México?
La Core Energética es un método psicoterapéutico y, más allá de ser una psicoterapia con enfoque corporal, es un sistema de enseñanza-aprendizaje que abarca al ser humano en su totalidad, Lo toca en cuerpo, mente, alma y espíritu, en lo más profundo de su ser y en lo más interno de su esencia.
La Core Energética trabaja a través de las dimensiones de energía y conciencia con el fin de desarmar y transformar el sistema de defensa individual para llegar a su núcleo o core. El core es el nivel de conciencia más profundo del corazón y es en donde residen las cualidades primarias de la vida, siendo su principal expresión el amor. “Venimos aquí para aprender acerca del amor” , dijo John Pierrakos. El core es “el núcleo interno” del ser humano. La Core Energética es un proceso fuerte que afecta al “ser” de la persona; primero, mediante un trabajo corporal y energético profundo y, segundo, a través de la expansión de la conciencia para poder, así, descubrir su propósito principal en la vida. Permite al individuo descubrir el potencial creativo de su verdadera naturaleza, aprender a estar en esta vida con una presencia amorosa, confrontar su sombra y transformarla en luz, crear un poder sano y genuino, generar una mayor alegría de vivir y muchas cosas acerca de un contacto honesto consigo mismo y con su realidad.

Fig. 1
Pirámide

  



La integración de los niveles de la personalidad humana
La Core Energética es un proceso profundo que dirige cinco niveles de existencia del ser humano, los cuales son:
  1. El cuerpo físico
  2. Los sentimientos y las emociones
  3. La mente y el pensamiento
  4. La voluntad
  5. El espíritu

 

La evolución de la personalidad depende del trabajo sistemático con la transformación e integración del propio “ser espiritual” a través de los cinco elementos arriba mencionados. Esto no puede alcanzarse si uno no toma en cuenta los niveles de la personalidad y sólo se trabaja con el nivel más alto, como se pretende en algunas escuelas espirituales. La Core Energética no separa ni se especializa en una sola área, sino que considera la unificación de la entidad completa—como objetivo del proceso terapéutico.

 

John C. Pierrakos   
La Core Energética fue creada por John C. Pierrakos. Era de origen griego y, siendo muy jóven, llegó a Nueva York en el año de 1939; ahí aprendió inglés y estudió medicina y psiquiatría. Por recomendación de una amiga entró a un proceso terapéutico con Wilhelm Reich, de quien Pierrakos, en Grecia, a la edad de quince años, había leído un artículo acerca de la “fuerza vital”. Pierrakos, en una entrevista, nos platicó acerca de su encuentro con Reich:
“Finalmente logré reunir el valor y lo llamé; me aceptó como paciente y me molestaba de muchas maneras. Me sentí intimidado por su autoridad, por su cara tan grande, por su voz tan poderosa. Me sentía igual que con mi padre, me sentía inferior y esto provocó que sacara mi enojo y todos mis problemas con la autoridad masculina. En esa época, se ocupaba principalmente de mover mi energía a través de la respiración profunda y a través de diferentes movimientos como patear en un colchón”.

Posteriormente, John se sintió amenazado por la falta de cuidado que Reich y sus seguidores tenían con las enseñanzas dentro del contexto médico de esa época y se separó, siempre convencido de la esencia del trabajo de Reich. Durante algunos años ejerció su profesión de psiquiatra en un hospital y, en 1953, se asoció con Alexander Lowen, quien también había sido paciente y discípulo de Reich.
            Durante doce años, los dos desarrollaron lo que sería conocido como Bioenergética, que estaba basada en lo que habían aprendido durante su trabajo con Reich acerca de las defensas y de la energía del carácter. Alexander Lowen, en su último libro, el cual es una autobiografía donde menciona aspectos acerca de su relación con John, dice: “Él y yo teníamos similitudes, pero nuestras personalidades eran opuestas de muchas maneras. Aunque éramos de la misma altura, él tenía un cuerpo más fuerte y sólido, característico del hombre griego. […] Yo necesitaba estar más arraigado y procuré alcanzar una conexión con la tierra. Él necesitaba una conexión con la luz y los aspectos del aire en la vida y alcanzar el cielo”.
Su necesidad y su anhelo por entrar más en contacto con su ser espiritual lo llevó a separarse de Lowen y de la Bioenergética. Alrededor de 1964 conoció a Eva Broch, a quien John se refiere como
“un medio espiritual que, desde 1957, había estado dando conferencias (mientras estaba en trance) acerca de los aspectos espirituales del crecimiento personal: la conexión entre el ego y la conciencia universal; amor, eros y sexualidad; unidad y dualidad y temas relacionados. Ella había creado una comunidad (The Pathwork of Self-Transformation) que estudiaba y ponía en práctica estas ideas. Ella estaba transmitiendo los elementos que yo sentía que hacían falta en mi trabajo y en mi persona.
[…]                                    
Nuestro trabajo nos unió mucho; ella despertó mi interés por la dimensión espiritual de la conciencia y yo le di al Pathwork la dimensión de la energía—cómo es que ésta conecta el cuerpo y la personalidad con el ser espiritual. Esta integración dio pie a que nuestro trabajo floreciera y lo realizamos hasta que Eva murió en 1979. Nuestro amor era precioso, era hermosa la forma en la que nos preocupábamos por el otro. Había una conexión profunda con entrega total. Ella era mi alma gemela y yo fui la suya.
A partir de todo esto—de la psiquiatría, de Reich, de la Bioenergética, del guía espiritual de Eva, del Pathwork—surgió la Core Energética. El trabajo con Eva me motivó a cambiar el énfasis de mi trabajo de las defensas al ser espiritual. Ahora, puesto que tengo profundo respeto y amor hacia la gente, mis intervenciones pueden traspasar sus estructuras defensivas de una manera rápida y precisa. En mi corazón sé qué es lo que estoy haciendo y por qué lo estoy haciendo. Mi ego ya no participa tanto en mi trabajo como antes y sigo trabajando en mis propios conflictos con la autoridad y con el liberarme más para ser más audaz.
Anhelo ver florecer a la Core Energética en muchas otras formas para ayudar a unificar la separación que hay entre la psicología, la religión, la ciencia y la vida personal. Mi trabajo es alcanzar la profundidad de la esencia de una persona; ayudar a esa persona a abrirse, a transformarse…¡a moverse!”

Esta entrevista, en la cual John se comunicó con nosotros de manera muy honesta, como siempre, desde la verdad de su corazón, se realizó en el mes de septiembre de 1999, un año y medio antes de partir.
Conocí a John personalmente en uno de sus talleres de diez días, al sur de Francia, en el verano de 1987. Ya he expresado antes cómo me impactó su manera de trabajar: fuerte y suave a la vez, yendo al grano del asunto y sin rodeos; su impecable poder al usar la espada y la confrontación desde una actitud profundamente amorosa y comprensiva. En el mes de octubre del mismo año, John vino a México y participó en el Congreso Internacional de Psicoterapias Corporales, en Oaxtepec; muchos de mis alumnos de psicoterapia corporal integrativa, al igual que yo, quedaron impresionados con la claridad, la fuerza y la profundidad de su trabajo. Un año después, junto con Patricia Estrada, organizamos aquí en Tonalli un taller con John para trabajar uno de sus temas favoritos: Amor, Eros y Sexualidad, y fue a partir de entonces que empezamos un primer entrenamiento en Core Energética, el cual ha sido seguido por seis generaciones, y próximamente se abrirá la séptima, todas con posgrado, y se han organizado muchas actividades alrededor de la Core Energética como talleres, diplomados, seminarios, conferencias, convenciones a nivel internacional y, ahora, la primera a nivel nacional.
            Hasta el momento de su muerte, en febrero de 2001, John nos inspiró y nos sigue inspirando con su incansable vitalidad, con su constante empuje a entrar en el ser inferior y con su voluntad amorosa de no dejarse vencer por las negatividades más escondidas y espantosas. Su lema era el amor, que prende el fuego en el corazón, que confronta las diferencias, que pelea por los más altos valores y que es compasivo donde hay inconciencia, ignorancia e inmadurez. Ver, revelar y energetizar los pensamientos, las actitudes y las acciones negativas para poder transformarlas y reintegrar su energía en el flujo natural de la vida, éstos eran los temas en su enfoque core-energético. Gracias, John, una vez más, por tu inspiración, por compartir lo más precioso de ti, por tu ejemplo de humanidad, de amor y de nunca dejarse vencer.

Los principios fundamentales de la Core Energética
El trabajo terapéutico de este proceso está basado en los siguientes principios:

  1. La persona es una entidad psicosomática.
  2. La fuente de curación y la capacidad de amar están dentro del ser y no en agentes externos como en un medio que prescribe medicamentos o fomenta la idealización del proceso espiritual.
  3. Toda existencia forma una unidad que se dirige hacia una evolución creativa. En la entidad humana, la evolución consiste en la transformación profunda de los aspectos negativos de la personalidad hacia una totalidad creativa.

Fig. 2
Energía y conciencia

 
 



Energía y conciencia
  La Core Energética se experimenta a través de niveles de energía y conciencia en constante movimiento. La energía es la fuerza vital que emana de cada nivel de conciencia. Las principales características de esta energía son: la pulsación, la movilidad, el ritmo, la abundancia y la flexibilidad. Nuestra conciencia se vuelve el escultor de las energías plásticas y abundantes de los campos energéticos al esculpir la forma del cuerpo y el experimento individual de la existencia humana. El potencial creativo de nuestra energía vital es enorme.
 

Fig. 3
Hombre
Campo energético

 
 El campo energético humano se manifiesta en la energía vital a través de cualidades específicas de pulsación, frecuencia, ritmo y color. Mediante la observación del ritmo de pulsación del color en los campos de energía del ser humano, nos es posible definir los estados del funcionamiento relacionado a la salud y a la enfermedad. Las investigaciones científicas han brindado decisivas evidencias acerca de la energía vital y su relación con los estados del funcionamiento de la entidad humana. Con el trabajo en laboratorio, así como con el de los cinco niveles de la personalidad, es posible llegar a  una comprensión profunda de los estados de disfunción en el cuerpo humano y en la personalidad, los cuales pueden llegar a causar serios malestares.
  La Core Energética investiga, de manera holística, las relaciones entre las contracciones musculares (cuerpo), las disfunciones vegetativas (sistema nervioso), las imágenes distorsionadas (sistema de creencias), los bloqueos emocionales (emociones) y los conflictos subyacentes. Siempre se trabaja simultáneamente movilizando la energía y llevando la luz de la conciencia hacia donde más se necesite.
 
 

La metodología del proceso transformativo
El trabajo de la Core Energética está enfocado hacia la transformación y disolución de obstáculos, como bloqueos energéticos y sus sentimientos distorsionados correspondientes que impiden el funcionamiento legítimo del core. Nuestras defensas del carácter, que se manifiestan en nuestros miedos y actitudes negativas crónicas, bloquean nuestra creatividad  innata tanto en el nivel físico como en el nivel espiritual. El cuerpo físico es el laboratorio de la vida y el vehículo por medio del cual expresamos nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestro “ser espiritual”. Al trabajar con el cuerpo, ayudando a confrontar las reacciones de defensa de nuestras emociones, abrimos el camino hacia las funciones core-energéticas. Nuestros cuerpos son los instrumentos más maravillosos para nuestro proceso evolutivo. El punto aquí es liberar la energía vital retenida en nuestro cuerpo para poder tocar la esencia de nuestro propio ser o core. La visión de la Core Energética es ayudar a individuos a transformar los obstáculos que bloquean el contacto con el propio core, la fuente de toda sanación, sabiduría, alegría y creatividad o, dicho en otras palabras, ayuda a la persona a cumplir su propio destino.

Fig. 4
La fuerza transformadora

 
 Este proceso transformativo inicia con el descubrimiento, el reconocimiento, la revelación y la aceptación del nivel de la máscara (la neurosis, el “yo automatizado”, el “yo defendido”, el ego, el carácter con su sistema de defensas, la personalidad) que se concientiza para comprender en qué sentido nos ha causado sufrimiento y dolor en la vida.
            Se estudia la caracterología para poder analizar y entender a fondo los estilos neuróticos y sus manifestaciones corporales en una persona. Al abrirse a lo que está, muchas veces inconciente, debajo del nivel de la máscara, mucha gente se encuentra con el miedo a entrar a lo “desconocido” del interior. Ahí espera el ser inferior (nuestra parte negativa, llena de odio, rencor, rabia, resentimiento, venganza…) para ser visto, reconocido, aceptado, abrazado y para que, finalmente, se exprese en toda su magnitud en un contexto de seguridad, de contención, de respeto y de aceptación.
            Para mucha gente es muy difícil ponerse en contacto directo con sus aspectos diabólicos, infernales y primarios, llenos de maldad y de crueldad. Quisiéramos brincarnos esta parte del proceso; sin embargo, si no asumimos, energetizamos y expresamos todos nuestros sentimientos y pensamientos negativos, no se abre el camino hacia el amor y las demás virtudes porque la energía tan grande retenida del ser inferior en el cuerpo no permite que la luz divina entre y se expanda. Para que el ser superior pueda crecer y tomar su lugar dentro de nosotros, tenemos que “limpiar la casa”, crear transparencia, dar salida a la sombra, llevar la conciencia hacia los rincones más oscuros de nuestra alma creando espacio y disponibilidad para que se hagan presentes nuestras cualidades más bellas y más deseadas.
            Muy en el fondo de nuestro ser inferior se descubren las heridas, protegidas por él y por la máscara, que nos dejan vulnerables, sensibles y abiertos a nuestro ser superior y nuestro core, así como a nuestro entorno. Para que las heridas sanen tenemos que entrar en el dolor que éstas nos producen en un contexto de protección y contención.
 

Fig. 5
Másc., S.S., S.I, Core

            
El ser superior se activa por un lado con la voluntad del corazón, con la plena convicción de querer hacerle un lugar, con hacer el trabajo sin querer brincarse etapas necesarias en el proceso, y por otro lado con la aceptación de la fragilidad de las heridas y con la receptividad de las energías sutiles del universo que, como su parte nuclear de origen, esperan su entrada. El arraigarse en el ser superior y en el core trae como ganancia un gran bienestar y se expanden las cualidades únicas de cada persona como la serenidad, la alegría, la paz y el amor.

            
            

La metodología y el terapeuta
En la Core Energética se trabaja mucho con el cuerpo y con su expresión, con ejercicios, técnicas corporales de mano en cuerpo, ciertos masajes, gestos, ademanes, contacto, voz, entre otros. Se estimula la expresión de sentimientos y emociones, se moviliza la energía para poder llevar a cabo procesos de carga y descarga, siempre con la finalidad de que la persona encuentre su verdad, que atraviese sus infiernos para librarse de ellos y que se conecte con lo más profundo y valioso de su ser interno.
            El terapeuta tiene que ser una persona muy comprometida con su propio proceso de crecimiento, aparte de su formación rigurosa como psicoterapeuta necesita desarrollar la conciencia del “sanador herido”, que es alguien que sabe de sus propias heridas y puede realizar su trabajo con empatía desde un lugar de verdad y de humildad. No tiene que haber “llegado” de manera perfecta a un “estado superior”.

Historia y significado en el presente de la Core Energética
Los conceptos, principios, métodos y técnicas de la Core Energética se desarrollaron a través de varias etapas, incorporando conceptos reichianos básicos, la bioenergética, conocimientos de la física moderna, cambios evolutivos de varias experiencias físicas, mentales y espirituales, así como las inspiradoras lecturas transmitidas por Eva Pierrakos, mismas que más adelante se expandieron en el proceso del Pathwork.

Fig. 6
Raíces e influencias

 
 Así pues, por un lado, tenemos un pie en al ámbito médico-analítico-terapéutico, que ha sido el origen de formación desde Freud, Reich, Lowen y Pierrakos. Por otro lado, la Core Energética, en el proceso evolutivo, se ha ido abriendo hacia la física moderna, la neurobiología, ciencias que han ido comprobando lo que intuyeron, vieron y sintieron John Pierrakos y otros pioneros en los caminos psico-espirituales. La integración del aspecto espiritual en la psicoterapia ya no es tan novedosa como lo fue años atrás, en los años sesenta, cuando Pierrakos quedó impactado por el potencial que aquello prometía, y cuando muchos terapeutas, sobre todo en California, como consecuencia del Human potential movement (movimiento del potencial humano), empezaron a explorar enseñanzas y meditaciones orientales.
  La psicoterapia en general y en especial las llamadas “humanistas” y/o ”transpersonales” se han alejado del modelo médico y se han enfocado más en aspectos psico-espirituales. En la Core Energética cuidamos que el trabajo se haga desde los dos pilares: desde el estudio de las defensas caracterológicas en relación al desarrollo infantil, de problemas psicosomáticos, de angustia, de depresión, de interrelación, etc., y al mismo tiempo centrando nuestra atención en la liberación de la esencia, en las preguntas espirituales del sentido de la vida, en la apertura del corazón, en el encuentro interno con lo divino. Nos enfocamos en la revelación de los recursos de la persona, de sus facultades, de sus cualidades, así como en la activación de sus virtudes y de la fuerza de voluntad de su corazón.

 
 

Su proyección hacia el futuro
Cualquier método terapéutico, cualquier enseñanza espiritual, cualquier descubrimiento científico, necesita entrar en un proceso evolutivo, de desarrollo, de descartar teorías o métodos que tenían razón de ser en un momento histórico-social de un país, de una cultura, determinado y que estaba al alcance de una o de ciertas personas. Necesita enfatizar, profundizar y ampliar aquellos aspectos que prometen una mayor revelación de la esencia de su enfoque y de analizar, desarrollar e integrar elementos y hallazgos que permitan que el mismo flujo del desarrollo y de la transformación dejen florecer una evolución natural e inevitable como parte de la vida.
Estoy muy de acuerdo con John, cuando él insistió, hacia el final de su vida, que había que profundizar en las raíces del profesionalismo de las enseñanzas y del movimiento de la Core Energética, ampliar el conocimiento analítico, entender más a fondo los conceptos de transferencia y contratransferencia, la ética y la integridad que resultan de esta comprensión, avanzar en la investigación y  en la ciencia de la energía, del cuerpo, de la mente, de la psique y de la psicosomatía en general. Todo eso abrazado por la flama del amor por el propio ser, la humanidad y la unión con lo divino.
Las enseñanzas de la Core Energética que más me motivan y que me permiten ver hacia el futuro con confianza y esperanza son, por un lado, la fuerza amorosa tan grande con la que confrontamos, aceptamos y transformamos nuestro ser inferior y el del otro. No conozco ninguna psicoterapia actual que reconozca y trabaje este proceso con tanta entrega y tanto énfasis como lo hacemos nosotros, y por otro lado, el descubrir y el desarrollar la importancia de la experiencia íntima, de la conexión interna con nosotros mismos. Qué importante es arraigarnos profundamente una y otra vez en nuestras visiones y experiencias de nuestro core, de nuestra esencia; que el flujo de pensamientos negativos tome menos poder sobre nuestra psique y nuestro soma; que esta intención positiva desde la mente y el corazón tenga un efecto curativo en nosotros mismos y en los demás.
Quisiera invitar a los terapeutas de Core de las presentes y futuras generaciones a investigar y explorar creativamente las siguientes direcciones:

Fig. 7
Direcciones de arraigo

 
 Abrirse hacia un trabajo directo meditativo con la esencia, siempre y cuando se cuide, al mismo tiempo, el trabajo con la personalidad y sus defensas.
 

Fig. 8
Arraigo espiritual

            
Abrir más espacios terapéuticos del no-hacer, de espontaneidad, de placer y de alegría en donde el ser, en contacto con el Core, puede expresarse en su libertad recién descubierta. La ayuda viene desde dentro, como John nos lo transmitió de muchas maneras. La podemos experimentar si descubrimos nuestra conexión interna con el core, con la propia esencia. El flujo energético dentro del arraigo en la tierra va hacia arriba en un movimiento espiritual-vertical, y el flujo del arraigo interno en el ser, en el núcleo del corazón, va desde ahí hacia el mundo en un movimiento horizontal. Estos dos movimientos vibratorios y pulsatorios son movimientos energéticos de apertura interna que nos llevan más allá de la soledad del ego. La Core Energética facilita la conexión con el espacio interno, con uno mismo y la relación con el mundo; ayuda a descubrir espacios nuevos, tanto adentro como afuera; hace posible encontrar arraigo interno y externo, y promueve el percatarse del intercambio que existe en todos los niveles de nuestro ser. La conexión de cuerpo, emoción, mente y espíritu es sanadora a nivel individual y tiene influencia sanadora a nivel colectivo.
            

Fig. 9
Frase John P.

 

            La analista Frieda Fromm-Reichmann afirmó que: “salvar a una persona es salvar al mundo” , una frase profundamente humana y política que me resuena en el corazón por su fuerza y claridad. Esta vivencia puede darse a nivel terapéutico, individual o grupal, y en nuestra actualidad también se empiezan a abrir otros campos como universidades, escuelas, empresas, organizaciones políticas y sociales, las cuales empiezan a vislumbrar que un trabajo que fomente una educación y una sanación en todas las esferas humanas será indispensable si queremos que la vida en nuestro planeta tierra perdure y gane calidad para todos. ¡Pongamos nuestro granito de arena ahí!  Finalmente, quisiera terminar con una frase muy sencilla, pero profunda a la vez, de John Pierrakos: “A no ser que abras tu corazón para amar, no sabes lo que es la vida” .
           

 

Bibliografia


Pierrakos, John. Apuntes de clase.

Entrevista que realizó Ilse Kretzschmar a John Pierrakos acerca de su vida. Casa Tonalli, Edo. de México, 24 de septiembre de 1999

Lowen, A. Honoring the Body. The Autobiography of Alexander Lowen, M. D. Bioenergetics Press, USA, 2004, p. 80

Entrevista que realizó Ilse Kretzschmar a John Pierrakos acerca de su vida. Casa Tonalli, Edo. de México, 24 de septiembre de 1999.
Véase también:
Kretzschmar, Ilse, “De la sombra a la luz” en En tiempo presente, invierno 2006, año 15, No. 58, 4-6 pp.
Pierrakos, John C. Core Energetics, Developing the Capacity to Love and Heal. Life Rhythm, USA, 1990.

Kretzschmar, Ilse, “De la sombra a la luz” en En tiempo presente, invierno 2006, año 15, No. 58, 4-6 pp

Ibíd.

Johnson, Stephen M. Character Styles. Norton, New York.

Véase:
Schindler, Peter. "Woher Wir kommen. Wohin wir gehen: zur Geschichte und Entwickluug der bioenergetischen Analyse" en Zwischen Himmel und Erde, Beitrage  zum Grounding – Konzept Hrsg. Thomas P. Ehrensperger, Schwabe, Basel, 1996.

Hernstein, Gail A. Salvar a una persona es salvar al mundo. La historia de Frieda Fromm-Reichmann, una mujer que desafió a su época. Andrés Bello, Barcelona, 2001.

Pierrakos, John C. Core Energetics, Developing the Capacity to Love and Heal. Life Rhythm, USA, 1990.

 

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