Acerca de la espiritualidad y del amor
El proceso evolutivo del ser humano—la fuerza de amar
John Pierrakos
Publicado en Revista Tiempo presente
Diciembre 2006

 

Nada es más verdadero y auténtico que cuando nos abrimos hacia la fuerza del amor, esta energía que fluye a través de nuestro cuerpo y que es muy poderosa.
No se trata de centrarse en la negatividad, porque nuestra alma está unida con el amor. Esta conexión es individual para cada persona.
Para nuestro ego, el amor a veces se siente como amenaza. Creemos que es peligroso abrirnos hacia el amor. La tragedia de la humanidad es un miedo profundo de sentir alegría y amor. En muchas ocasiones neutralizamos, sobre todo, el sentimiento de la alegría sexual al empezar a pensar en ella. A través  de eso perdemos nuestra identidad. Se empieza a extender el control y se crea la escisión entre cabeza y corazón. De esta manera nuestra conciencia superior se rodea del poder y del control. Cuando el control toma el poder empieza la competencia con el otro en donde lo único que cuenta es quien es más importante. Eso influye en la relación y el amor se pierde. Por eso es tan importante conectarnos con el amor. En el mundo de la Core Energética se trata de reencontrar el amor. En la espiritualidad se trata del amor. ¿Cómo podemos ayudar a los seres humanos a reencontrar este amor y cómo podemos transformar las estructuras negativas?

Heridas internas bloquean nuestro corazón
Todos tenemos heridas internas que bloquean nuestro corazón, por eso nos distraemos de nuestro corazón, porque creemos que estamos más seguros desde la razón. Sin embargo es precisamente nuestro cerebro el sitio del miedo. Al empezar a analizar todo con nuestra razón, creamos miedo. Ya no escuchamos a nuestro corazón que encubre la realidad verdadera. Nuestras preocupaciones y angustias más grandes se anclan en el cerebro. Por lo tanto, todos los pensamientos están influidos por el miedo. Es importante saber que el miedo es una realidad parcial. En vez de escuchar a nuestro corazón, el cual nos proporciona la realidad verdadera, tendemos a entrar al miedo y dejarnos guiar por nuestra razón.

"Nuestra tarea de vida, de reencontrar nuestra totalidad, es que el hombre encuentre
su verdadero hombre y la mujer, su verdadera mujer."

El amor fluye en el corazón y ahí también se encuentra la voluntad del corazón, que es distinta a la voluntad del ego. Con la voluntad del corazón podemos luchar contra lo que no tiene nada que ver con el ego.
            El amor no puede existir sin una participación activa de nuestra voluntad, nuestra razón y nuestras emociones. El amor se genera por un intento positivo, por nuestra voluntad de dar, de comprender, de cuidar profundamente, de expresar afecto de amor.
Tenemos libre albedrío para elegir entre amar y no amar.
Elegir amar es un acto creativo que expresa la voluntad y también expresa inteligencia y emoción.
El amor no es un estado dado, es un proceso de trabajo y de exploración gradual.
Sin embargo, si el corazón está bloqueado, se vuelve insensible y vivimos a través de la razón, por lo que estamos en un estado de miedo y de lucha. Por esta razón, ¡hay que pensar con el corazón!
Mientras nos peleamos con alguien desde la cabeza, no nos encontramos en la realidad total que encubre el corazón. Si como terapeutas no percibimos el corazón sino la negatividad de un cliente, podemos mover esta negatividad pero, entonces, sobrepasamos lo más valioso, la esencia de este ser humano. Si estamos en contacto con nuestro corazón, nuestra perspectiva del cliente cambiará. Si nos acercamos a cualquier temática desde la razón, se nos pierde una parte de la  verdad; como terapeutas tenemos que tener claro que la fuerza del corazón es esencial y que precisamente esta cualidad es la que nos otorga una gran fuerza interna.

Las tres grandes fuerzas internas
Dentro de nosotros existen tres grandes fuerzas: amor-eros-sexualidad.
            El ego separa la unificación de estas tres fuerzas. Anhelamos a otros seres humanos para dar expresión a la vida, para fluir unos con otros.
            El eros nos puede enseñar a transformar nuestras cualidades, a abrir puertas para encontrarnos con otro ser. El eros no se para, es libre. El enamoramiento, la experiencia erótica, se puede transformar en amor y éste, empezando con el amor propio, requiere disciplina, honestidad y compromiso para confrontarnos con nosotros mismos y con el otro sin insultos, contraataques y acusaciones.
            El amor es un sentimiento fuerte, lleno de sabiduría y conocimiento. Si lo permitimos, el amor se puede desenvolver. Dios ha creado el amor; es un regalo para nosotros y ¿qué es lo que hacemos con él? Tenemos miedo, empezamos a pelear, entra el ego y provocamos separaciones a través del proceso de pensar. Es una tragedia si no permitimos al corazón  que se encuentre con la vida, la gran tragedia humana es el miedo de vivir el amor y se requiere un trabajo interno profundo para transformarlo; por lo tanto, ¡hay que crear paz en vez de separación! Hay que aceptar ser lastimados, hay que aceptar el dolor, hay que aceptar las dificultades que se van a encontrar porque eso nos acerca al mismo tiempo a Dios. ¡Hay que darnos regalos! Hay que decir y expresar las cosas porque eso es lo que nos ayuda a desarrollarnos; con frecuencia, el ego predomina y empezamos a pensar desde la razón, a controlar y, de esta manera, creamos nuevamente una escisión.
            La sexualidad es una parte más primitiva de nosotros, se trata de conexión y reproducción, los sentimientos eróticos pueden desaparecer muy pronto. Una relación se puede transformar en amistad con menos sexo, con el tiempo eso debilita la relación y resulta en una separación y el estímulo del amor desaparece. Las parejas deberían tomarse el tiempo, de 5 a 10 minutos, diariamente y comunicarse aquello que normalmente no se dice, por ejemplo, me da vergüenza porque… Escondo…
            Si escondemos cosas, uno del otro, o nos avergonzamos acerca de algo, estamos construyendo muros entre nosotros; al tomarnos 10 minutos para decir todo aquello que escondemos uno del otro, la relación se mantiene viva. Es importante tener la disposición, confrontarnos con esas cosas y expresarnos.
            Muchas veces creamos una separación entre el corazón y la pelvis porque no podemos mantener juntas estas dos fuerzas, por lo que, por un lado percibimos nuestra pelvis y luego nuestro corazón. En el amor romántico bloqueamos la pelvis, si nuestra fuerza en la pelvis es poderosa, se bloquea el corazón y, entonces, seguido tenemos fantasías y emociones pornográficas. El cuerpo es muy importante, la clave es la respiración para que la energía pueda fluir y para que estemos arraigados.

Trabajar en la conexión entre el corazón y la pelvis
Una y otra vez tenemos que alimentar, de manera conciente, nuestro cuerpo a través de la respiración. Se necesita trabajar para que la energía fluya a través de nuestro cuerpo y que estemos arraigados. Hay que trabajar para unir los sentimientos, la sexualidad y el corazón; hay que aceptar emociones tanto negativas como positivas, ya que son parte de nuestra tarea, de nuestro crecimiento. Por ejemplo, si estoy conciente de que tengo una escisión y me decido a mirarla, entonces puedo hacer algo acerca de eso, hay que tratar de encontrar todo acerca de ella, de confrontarse con ella, de estar conciente de ella.
            Hablar sobre la sexualidad nos avergüenza y nos causa sentimientos de culpa. Muchas veces no le damos al corazón un lugar verdadero en nuestra vida; nos resulta amenazante encontrarnos con la vida de manera abierta y entregarnos plenamente. Hay que pensar con el corazón, no solamente con la razón; esto es esencial para la Core Energética.
            Nuestra tarea es reencontrar nuestra totalidad: que el hombre encuentre su verdadero hombre y la mujer, su verdadera mujer. Se trata de encontrar aquellas partes que nos faltan. Se trata de fusionar nuestra personalidad en nuestra naturaleza verdadera; si en la relación no hablamos de manera directa uno con el otro sobre nuestros secretos o sobre nuestras fantasías, creamos escisiones, imágenes y distorsiones que no tienen nada que ver con nuestras parejas. Las imágenes tienen mucho poder e influyen en la relación, es importante aceptarnos tal como somos y no juzgarnos, y, en lugar de esto, tratarnos benévolamente y abrirnos y perdonarnos a nosotros mismos y a los demás.
            La verdadera naturaleza del hombre percibe con el corazón. Como terapeutas deberíamos abrirnos desde el corazón al ser humano que se nos acerca, así podemos reconocer las cualidades, la grandeza y la belleza que florece dentro de él. La negatividad solamente es una parte pequeña de nosotros, pero es una parte destructiva. El amor es la gran fuerza sanadora.
            La esencia de la espiritualidad es el amor, al igual que de los seres humanos, de la naturaleza y de nosotros mismos. Si no permitimos el amor, nos estamos separando de la espiritualidad. La crítica es destructiva y veneno en nuestra vida. Entren a sus corazones y perciban, entonces, verán las cosas de manera distinta. No olviden que sólo el corazón puede transmitirnos una experiencia humana. No hay una vida verdadera sin amor. La fuerza que nos conecta con todos es el amor.

           
***Fragmentos de dos conferencias de John Pierrakos; la primera de éstas,  ¨El legado  de la Core Energética, la voluntad de amar¨  fue dictada en el Instituto de Core Energética de México, D.F., el día 20 de septiembre de 2000, y la segunda,  ¨Acerca de la espiritualidad y del amor¨, fue dictada en el Centro de Core Energética de Suiza, Berna, el 10 de noviembre del mismo año.  
Traducción y recopilación: Ilse Kretzschmar

Véase también:
Pierrakos, John C., Eros, Love and Sexuality: The Forces that Unify Men and Women, Life Rhythm, Mendocino, California, 1997.

 

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