Cuerpo y espiritualidad

Al "olvidar" tu cuerpo te olvidas de ti mismo
Eres del cielo eres de la tierra

Eres unión

La aventura del camino espiritual tiene su punto de partida en el cuerpo. Como el cuerpo es nuestra casa terrestre todo lo que sentimos, pensamos, queremos y actuamos sucede a partir de él.

Durante muchos siglos nuestra comprensión del cuerpo ha sufrido bajo la imagen dualista. En las religiones, las ciencias, mencionando sobre todo la medicina y la psicoterapia, el cuerpo se ha tratado como algo separado del alma, del espíritu o inclusive de la mente. Actualmente la ciencia ha comenzado a tomar más en serio al hombre en su unidad cuerpo-alma. También las enseñanzas espirituales que nos están llegando del oriente han contribuido en ver al ser humano de manera más integrada. “Ninguna frontera entre lo físico y lo espiritual puede dejar de ser artificial” (1), afirma en este sentido Claudio Naranjo. En un camino psicoespiritual nuestro cuerpo nos interesa más allá de su eficiencia práctica motriz.

Los dominios de funcionamiento humano, en lo somático, lo emocional, lo mental y lo espiritual se han empezado a ver con más fusión a partir de Freud con el trabajo con el inconsciente. Jung enfatizó la inclusión del alma en el tratamiento psicoterapéutico y reconoció la imagen de Dios en la psique humana. A Reich le corresponde el mérito de haber señalado la unión entre cuerpo y mente, y a Lowen el haber desarrollado la terapia bio-energética que trabaja con la integración de cuerpo, emoción y mente. Pierrakos la amplió en la Core Energética y agregó la dimensión espiritual viendo todas las disfunciones emocionales, mentales y físicas como síntomas de una alienación profunda del ser humano, de su esencia, de su núcleo, de su core. Enfatizó en la reactivación de la fuerza vital como base para poder reconectarse con el núcleo espiritual y la concientización cósmica. El trabajo con la energía y la conciencia van de la mano. (2)

No pienso que un camino puramente espiritual llegue a tener la misma profundidad y fuerza que un proceso interno que incluya todos los niveles de la personalidad con base en el cuerpo. Para llegar a la trascendencia cósmica el hombre necesita hacer “espacio” en su cuerpo, remover los obstáculos defensivos que impiden el fluir energético. De esta manera puede desarrollar paulatinamente una apertura interna que permita más transparencia a partir de la cual el ser divino se puede manifestar en nosotros. Eso es el fruto de una maduración larga, de un camino profundo interior, de cuerpo y alma. (3)

En las tensiones del cuerpo vemos las pasiones del alma, en el decaimiento energético se manifiesta el desaliento psíquico, el endurecimiento de la postura refleja la inflexibilidad de la mente. La totalidad de la expresión corporal de un ser humano y de sus componentes no son únicamente campos de su funcionalidad mundana sino también manifestaciones de expresión espiritual y de interacción con su transparencia.

La vivencia de lo divino, de unión, de amor, de creatividad, de sabiduría y de las demás virtudes está al alcance de todos. La presencia del bienestar, de la luz aún en medio de desarmonías externas o dolores físicos se puede lograr a través del trabajo interno de cuerpo y alma. El ser espiritual está esperando a que nos despejemos de los bloqueos y libremos lo más precioso de nosotros.

 

 Mtra. Ilse Kretzschmar
Directora del Centro Yollocalli
Presidenta de la Fundación
Internacional de Core Energética
Coordinadora del SAT

 


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Última actualización: noviembre 2009
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