
Es un lugar en donde practicamos y enseñamos psicoterapias que tienen como finalidad la integración del Ser Humano con su cuerpo, emociones, mente y espíritu. En Náhuatl, el nombre de Yollocalli significa “casa del corazón”, interior de donde fluyen las emociones y pensamientos nobles, el centro de la tierra. Nos sentimos identificados con este nombre y abrimos esta casa en 1993 a todos aquellos que quieran iniciar o seguir un camino hacia su corazón.
En nuestra filosofía vemos las disfunciones emocionales y físicas
como síntomas de una alienación profunda del ser humano en relación
a su Core, a su ser interno, a su ser espiritual. Nuestro trabajo consiste en
movilizar su energía vital, para traer a la luz las fuerzas emocionales
y mentales que remueven los bloqueos inhibidores de la vida. Queremos ayudar
al ser humano a transformar sus defensas y corazas, a confrontar su negatividad,
a purificarla, para abrir un camino hacia la verdad, la creatividad y el amor.
Buscamos un proceso profundo de cuerpo y alma en el cual nos dirigimos a sensibilizar
y a concientizar nuestra esencia, nuestro ser interno, para anclarnos en él.
Queremos hacer más transparente la profundidad de nuestro Core, de nuestro
núcleo, de nuestro origen divino.
Enfocamos nuestro trabajo hacia una Psicoterapia Corporal Integrativa que es
un enfoque holístico en el cual entran las enseñanzas de Wilhelm
Reich, Alexander Lowen,
John C.
Pierrakos y Claudio
Naranjo, así como influencias de Gerda Boyesen, Karlfried Graf Dürckheim,
Leonard Orr y Stanislav Grof. Estamos cerca de la Gestalt, la psicología
humanista y transpersonal y utilizamos procesos de conscientización profunda
de nuestro contexto familiar.
Nuestro punto de partida en el trabajo es el cuerpo, porque consideramos que
poner la atención en él crea una base sólida para cualquier
desarrollo interno. Para abrirnos hacia el obrar del espíritu y dejarnos
guiar por él necesitamos estar bien parados en el piso y estar con todos
los sentidos en el aquí y el ahora. Para llegar a sentirnos en contacto
con nosotros mismos y con los demás tenemos que abrirnos hacia nuestros
procesos internos en los niveles corporales, emocionales, intelectuales y espirituales.
Nuestro trabajo está enraizado en la búsqueda de esta integración.