Gerda Boyesen
Gerda
Boyesen
—Creadora de la Psicoterapia Biodinámica Boyesen—
Una “Magoterapeuta”
Conocí
a Gerda Boyesen en 1978 en un taller de terapia psicocorporal en el Instituto
Wilhelm Reich de México. Cuando entré al Instituto, el día
del inicio de su taller, Gerda estaba ahí sentada: de estatura baja,
cuerpo fuerte, traía un vestido corto y angosto de color rojo con unas
botas negras de tacón alto y me miraron unos ojos muy vivos, curiosos,
con una expresión de mucha ternura y de mucho humor…
Más tarde apareció en una gran túnica y empezamos a trabajar.
Que bien sabía lo que cada uno necesitaba y hacia dónde podía
ella llevarlo. Su manejo del trabajo psicocorporal fue suave pero firme, seguro
y juguetón, el llanto y la risa se daban la mano. Me quedé encantada
con su presencia y su sabiduría. Tenía ganas de aprender más
de ella, pero Londres, donde tenía su Instituto, estaba lejos...
Cuando mi amiga Elisabeth Fitger, que después de unos años de
estancia en México había regresado a Alemania, me escribió
preguntándome con quién le recomendaba formarse en psicoterapia
corporal en Europa, le di los datos de Gerda. Elisabeth ha sido desde entonces
discípula y luego colaboradora muy cercana de ella y ha tenido experiencias
de conocer también el trabajo de cada uno de los hijos de Gerda: Ebba,
Mona-Lisa y Paul; cada uno de ellos ha ido desarrollando el trabajo de Gerda
a su manera.
Gerda Boyesen de origen noruego, estudió psicología en la universidad
de Oslo y vegetoterapia con Ola Raknes. En el año 1934, Wilhelm Reich
después de haber huido de los nazis a Dinamarca llegó a Noruega.
Ola Raknes pertenecía a un pequeño movimiento que se había
creado alrededor de Reich, era un destacado filólogo que se formó
con Reich en el análisis de carácter y en vegetoterapia; en
Noruega, tanto Raknes como Nic Waall y el Dr. Havrevall continuaron desarrollando
el trabajo de Reich, cuando él había partido a los Estados Unidos
un poco antes de que iniciara la segunda guerra mundial.
Gerda conoció a Ola Raknes en 1947 y lo describe como “la persona
más sana que jamás me he encontrado”(1). Posteriormente
realizó con él su proceso de terapia reichiana y sus estudios
de vegetoterapia. Más tarde se inscribió en la escuela de fisioterapia
de Noruega y tenía mucha curiosidad por conocer “los métodos
extraños” que se aplicaban en otro instituto de fisioterapia
llamado Bülow-Hansen, fundado y dirigido por la fisioterapeuta Aadel
Bülow-Hansen. Se le ofreció a Gerda trabajar ahí y empezó
a recibir sesiones de masaje por la directora.
Después del trabajo reichiano descubrió nuevas perspectivas
a través de estos masajes novedosos y se sorprendió de los resultados
de espontaneidad, valor y creatividad que brotaban de ella y en sus pacientes.
Poco a poco empezaba a sintetizar teóricamente la metodología
de estos trabajos y a desarrollar sus propios pensamientos acerca de la liberación
de los bloqueos respiratorios de ella misma y de sus pacientes, de la armadura
muscular y de las transformaciones de la postura.
Estas teorías que ella integró como masajista en el Instituto
Bülow-Hansen, formaron el fundamento de la psicología biodinámica,
aunque en aquel tiempo Gerda no trabajaba como psicóloga ni como psicoterapeuta.
En su libro: “Entre psyché et Soma”, publicado en Francia
y traducido al alemán bajo el título “Über den Körper
die Seele heilen” (Sanar el alma a través del cuerpo), Gerda,
que desde sus estudios de la psicología y su tiempo de terapia y aprendizaje
había sido una estudiante indagadora de Freud y de Reich, describe
cómo una frase de Freud se le hizo cada vez más familiar: “Entre
cuerpo y psique existe un área de frontera que nadie ha explorado hasta
ahora, y será tarea de mis seguidores, emprender este viaje de exploración”(2).
(Esta misma frase, de alguna manera, también fue el punto de partida
de Reich en sus investigaciones). Gerda entendió que a través
del trabajo con el cuerpo se pone en marcha un proceso dinámico que
lleva a la transformación de la psique. El trabajo con el masaje si
convirtió en un viaje de descubrimiento hacia regiones, de las cuales
nadie había trazado un mapa hasta entonces(3). Como Aadel Bülow-Hansen
no quiso hacer “psicología”; la teoría de la psicología
biodinámica de Gerda maduró en silencio y aislamiento.
Como psicóloga, Gerda había visto la supresión como un
fenómeno psíquico-mental sin incluir el cuerpo. Sin embargo
a través de la vegetoterapia y la práctica de los masajes, Bülow-Hansen
le enseñó no solamente a reconocer la función represiva
del orgasmo como origen de la neurosis, sino también el proceso terapéutico
de su disolución: la descarga vegetativa. “En una terapia se
pueden traer a la luz emociones reprimidas, pero si el conflicto no se resuelve
en el nivel vegetativo, la neurosis se sigue manteniendo en el núcleo”,
(4) dice ella.
Tal vez el descubrimiento más importante de Gerda Boyesen fue el hecho
de que un individuo sano suprime las emociones fuertes en situaciones conflictivas
que no siempre se pueden expresar en el momento en que surgen, debido a circunstancias
sociales el individuo las suprime y posteriormente son dirigidas y descargadas
a través de la psicoperistálsis del intestino. El sistema digestivo
que funciona adecuadamente tiene la capacidad de eliminar productos estresantes
por el intestino.
Gerda descubrió que a través de masajes específicos podía
reactivarse la peristálsis intestinal y ocasionar una soltura gradual
de las contracciones y un aumento del tono. Luego, empezó a usar un
estetoscopio en distintas partes de la región del ombligo, que le posibilitó
la amplificación acústica y, de esta manera, se le facilitaba
la percepción exacta hasta de los ruidos mínimos del intestino.
Con este método, el terapeuta se pone en contacto directo e íntimo
con las tensiones viscerales y tiene la reacción inmediata al tratamiento
constantemente bajo control - se trate de un masaje o de otras técnicas
corporales -. De esta forma el cuerpo se reencuentra con su manera natural
y espontánea de funcionamiento, lo que implica también su capacidad
de autorregulación vegetativa, que depende en gran medida del estado
general de los órganos internos.(5).
A pesar de su gran éxito como psicóloga clínica y como
terapeuta de la psicoperistalsis, Gerda tuvo dificultades de ser reconocida
en el mundo profesional de Noruega por sus nuevos descubrimientos. Finalmente
decidió divorciarse e irse a Londres en 1969, donde encontró
un reinicio con el apoyo inicial de los psiquiatras Laing y Cooper, que la
reconocieron como terapeuta reichiana y por Ola Raknes, quien le pasó
sus pacientes en esta ciudad. David Boadella le organizó un primer
seminario para terapeutas. En Londres. Gerda realmente encontró la
síntesis entre la psicoterapia orientada analíticamente, la
vegetoterapia con concentración en la respiración y los masajes
biodinámicos. Su método de terapia profunda, regresiva, pero
suave, permite que el proceso psicodinámico salga hacia la luz desde
la profundidad, las emociones se suben solas y se descargan con la abreacción
vegetativa correspondiente.
También en Londres, Gerda Boyesen entró en contacto con el trabajo
de Alexander Lowen y lo empezó a integrar sobre todo en el trabajo
con grupos. Sin embargo, siempre ha sido defensora de una metodología
de trabajo suave, a través de “derretir”, “soltar”,
y “poner a circular” la energía y no vía una presión
muscular dolorosa. Su meta ha sido que la persona reencuentre su “flujo
libidinoso” para propiciar la sanación de la psicoperistalsis
y el desarrollo espiritual de manera muy natural. Se abre el nivel de conciencia
de la circulación de la libido y la vida se vuelve más sencilla,
en sincronía (Jung), la vida “llega”, la armonía
se expande y la mirada brilla.(6).
Para Gerda siempre ha sido importante no provocar descargas, sino permitir
que aquel material que está “maduro” suba y se desenvuelva.
Se trabaja terapéuticamente en la activación de material profundo
y suprimido y se lleva cuidadosamente el ritmo paso a paso, para que pueda
suceder una integración adecuada.
El contacto con el flujo vegetativo natural permite el placer y la apertura
hacia los “valores eternos” como la paciencia, el amor y la compasión.
La autorregulación permite también que la persona desarrolle
su creatividad desde su ser verdadero y auténtico.
El movimiento de la Psicoterapia Biodinámica Boyesen se extendió
hacia todos los países de Europa occidental, donde Gerda dio conferencias,
talleres y entrenamientos. En diversos lugares se han creado institutos: Alemania,
Suiza, Austria, Francia y demás países. Luego, sus viajes la
trajeron a México, donde quedé impresionada e interesada en
su trabajo.
Actualmente a sus 82 años, después de superar una enfermedad
grave está trabajando nuevamente y acaba de ofrecer una nueva formación
en Munich, Alemania.
Junto a Alexander Lowen, John Pierrakos, David Boadella, Jack Painter y otros
terapeutas que han marcado profundamente la psicoterapia corporal de los últimos
50 años, Gerda Boyesen es “la gran terapeuta mujer”, que
ha dado un toque muy especial al desarrollo del trabajo reichiano.
Gracias Gerda, por la brillantez de tus investigaciones, por la apertura de
tu corazón tan amoroso y por tu incansable entrega a contribuir a un
mundo más consciente y sano.
Ilse Kretzschmar
(1 al 6) Bibliografía: “Über den Körper die Seele heilen” -Sanar el alma a través del cuerpo- Kösel- Verlang 1997 Munichen, p. 16, (2) p.30, (3) véase p. 30, (4) p. 36, (5) p. 85, (6) véase p. 128. Versión original: «Entre Psyché et Soma».