La lectura corporal
Punto de partida y base
para una Psicoterapia centrada en el cuerpo

Por: Mtra. Ilse Kretzschmar R.
Publicado en Boletín No. 26
Del Centro Yollocalli
Julio 2006

¿Qué es una lectura corporal?

El paciente/cliente, vestido con traje de baño (mujeres en traje de baño de dos piezas), shorts o, si esto les resulta incómodo, con ropa ligera tipo sport, se para frente a un espejo en presencia del terapeuta. Entre los dos miran y conversan acerca del cuerpo y de cada parte de éste del paciente. El paciente comenta cómo se siente con y en su cuerpo en un nivel general y en cada una de las partes del mismo; de igual manera, le explica al terapeuta cómo ha vivido en su cuerpo y sus distintas partes desde la infancia hasta ahora: lesiones, fragilidades, enfermedades, comentarios de familiares, sobre todo de mamá y papá, acerca de que si les gustaba o no, fuerzas, cargas, aceptación y rechazo. Entre los dos observan la postura, la manera de pararse y el arraigo de la persona, así como su fluir energético, sus patrones respiratorios, su manera de caminar, sus tensiones y, a grandes rasgos, su historia de defensa escritas en su cuerpo, sus defensas caracterológicas.

¿Para qué sirve la lectura corporal?

Es sumamente importante al iniciar un proceso terapéutico psico-corporal. Antes de empezar con cualquier ejercicio corporal, masaje o intervención, el terapeuta necesita conocer el panorama general corporal-energético del paciente, y tener una visión mental-psíquica del motivo de la terapia y de sus defensas principales. Necesita saber hasta qué punto la persona puede estar expuesta a ciertos procesos psico-corporales, a vivir momentos intensos de catarsis y a pasar por momentos de carga energética seguida por una descarga. También, la lectura corporal da la pauta para saber por dónde empezar el trabajo psico-corporal, identificar cuál será el ritmo a seguir y escoger los ejercicios adecuados.
Tener claras las estructuras caracterológicas del paciente y la historia escrita en su cuerpo le da al terapeuta cierta seguridad de fondo frente al panorama en el que puede desenvolverse el proceso en el presente de sesión a sesión.
            Para el paciente, la lectura corporal es, a veces, la primera ocasión en la que se dedica, por una hora entera, a revisar empáticamente su cuerpo en todas sus partes, acompañado por alguien.
            Para mucha gente, aquí es donde empieza el desarrollo de una conciencia corporal junto con algunas experiencias de “Aaah”, de inicio de ver, de comprender, de relacionar causa y efecto, cuerpo y mente, cuerpo y alma, y empieza un viaje hacia si mismo integrando paulatinamente cuerpo, emoción, mente y espíritu. El cuerpo adquiere vida como parte del ser, como la casa terrestre que merece cuidado, movimiento, descanso y atención, así como la posibilidad de la expresión natural de sus instintos. En esta primera sesión de mirar el cuerpo, la persona aprende mucho acerca de su postura en la vida, se empieza a asomar a sus heridas profundas y siembra una semilla de auto-observación, de auto-conocimiento y de auto-responsabilidad.

¿Qué es lo que tiene que cuidar el terapeuta al llevar a cabo una lectura corporal?

El terapeuta tiene que ser muy sensible con respecto a la realidad en la que se encuentra el paciente. A este último le puede dar vergüenza dejarse ver, sentirse demasiado expuesto, pues le vienen imágenes de críticas, burlas o desprecio por parte de personas importantes en su infancia, así como recuerdos de comentarios insultantes que le hacían otros niños, cinismo por parte de alguna pareja... Resulta aún más delicado cuando ha habido abuso sexual o violencia física.
            Todo lo que le ha pasado a una persona está escrito en su cuerpo y exponerse con poca ropa frente al espejo, tanto a sí misma como a un terapeuta, es un acto que requiere de mucha confianza, valor y disposición por parte del paciente. Si el terapeuta no sabe relacionarse empáticamente con el paciente y con lo que éste es capaz de revelar de sí mismo en el momento de este encuentro tan íntimo, es posible que se cierre la puerta y el paciente se retire.
            Es más importante crear un ambiente de confianza, de exploración mutua, de un acercamiento cuidadoso para despertar la curiosidad en ambos hacia la expresión corporal de la persona que sacar a la luz toda la historia de las heridas que están impresas en el cuerpo del paciente o que el terapeuta se luzca con explicaciones técnicas caracterológicas y psicológicas impresionantes. No hay que indagar más de lo que el paciente pueda tomar y digerir en este primer contacto.
            Me acuerdo que años atrás me dijeron, en una lectura corporal frente a un grupo, que yo era una “oral-masoquista” y en una de las sesiones siguientes, un profesor invitado me clasificó como “esquizo-rígida”, ninguno de los dos dio más explicaciones. Así que, además de quedarme confundida por esas dos supuestas “lecturas objetivas”, puesto que en ese entonces no contaba todavía con un conocimiento profundo de los estilos de defensa de las estructuras caracterológicas, me sentí molesta y se me despertó una sana rebeldía y convicción de que nunca llevaría a cabo una lectura corporal de esa manera.
            Al paciente no le ayuda en nada “ser clasificado” y al estudiante únicamente lo apoya si está ya familiarizado con todos los contenidos complejos que abarca un término determinado; sin embargo, aún entonces, no hay que olvidar que dentro del cuerpo del estudiante más avanzado en teoría y práctica también vive un alma vulnerable que hay que tratar con respeto y empatía.
            Tampoco hay que realizar la lectura corporal forzosamente al inicio de un proceso de terapia psico-corporal. Si el paciente demuestra mucha resistencia, es mejor trabajar primero verbalmente con todo el material que surja y llevarla a cabo cuando la persona esté dispuesta a hacerlo.

CONCLUSIONES

El método de la lectura corporal es muy útil y muy valioso tanto a manera de diagnóstico psico-corporal como a manera de un primer contacto profundo con la persona y su historia individual marcada en su cuerpo. Debido a que en nuestro trabajo vemos el cuerpo como parte íntegra de manifestación de su alma, su psique, su mente y su espíritu, nunca lo miramos meramente por su apariencia física o por su funcionamiento somático. En esta primera actividad de un proceso psico-corporal, debemos acercarnos a la persona con respeto, empatía y comprensión, sabiendo que al ver y tocar su cuerpo nos estamos comunicando con su alma y con su espíritu, que más allá de su manifestación práctica motriz corporal no hay frontera hacia la conexión interna. La lectura corporal merece ser realizada con dignidad, con un profundo respeto hacia la esencia del paciente y, desde el contacto pleno del terapeuta con su ser interno, con humildad hacia su visión subjetiva y hacia sus propias limitaciones y con amor hacia una situación tan delicada y reveladora.
            Al inicio del trabajo, es de gran ayuda que el paciente se identifique con las palabras “tú eres tu cuerpo” y que, a partir de esta base sólida, se desenvuelvan la vivencia y la vivacidad corporales que abarcan nuestra existencia y nuestro ser de manera mucho más amplia que nuestra presencia somática.

Ilse Kretzschmar

Para más información consultar: Lowen, Alexander, Bioenergética. Editorial Diana, México, 1977; Lowen, Alexander, El Lenguaje del Cuerpo. Editorial Herder, Barcelona, 1985.

 

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